miércoles, 15 de febrero de 2012

Servicio de Cardiología del V. Macarena




Hace aproximadamente cinco meses me tuvieron que intervenir de urgencia en el servicio de cardiología del Hospital Virgen Macarena, de la extraordinaria intervención del equipo de cirugía así como de las enfermeras que me atendieron durante todo el proceso, di mi modesto informe a los medios de comunicación tratando de responder de alguna forma a la labor encomiable de todos los que forman parte de este servicio. Lo que no me podía imaginar, es que aquellos se complementa con el equipo de rehabilitación donde estoy acudiendo para tratar de completar mi restablecimiento, creo que si los primeros son un ejemplo de profesionalidad, estos últimos llevan su cometido a tal extremo de sensibilidad con los pacientes jamás imaginado, tanto los docentes como enfermeras, psicóloga, auxiliares y administrativas se esfuerzan en hacer que la recuperación en lugar de ser un sacrificio, sea un curso de compresión y armonía entre pacientes y sanitarios, todo esto, complementado con un servicio de colaboración de la Escuela de Odontología de la Universidad de Sevilla
Todo el esfuerzo de esta dotación humana por hace la vida de los pacientes mas placentera, adolece solamente de un defecto, que supongo la solución solo está al alcance de la Dirección del Hospital y/o en su caso de la “Junta de Andalucía” , se trata del mínimo espacio del que disponen para poder hacer su trabajo, ya que en escasos metro están ubicados el gimnasio, la sala de espera, los vestuarios de hombres y mujeres, la sala de reuniones y los despachos, llegando al extremo de que la administrativa tiene que atender a los pacientes en un pasillo y en los vestuarios solo caben seis taquillas cuando somos diez pacientes por cada turno y en el gimnasio tropezamos unos con otros cuando extendemos los brazos. Creo que haciendo un pequeño esfuerzo, la institución podría dotar al servicio de los metros necesario para solucionar el problema y completar de esta forma la magnifica labor del equipo.

Domingo González Pulido

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