
Creo que lo menos que puedo hacer para recuperar el buen nombre de aquel rector canario que fue forzado a dimití, es aclarar una serie de circunstancias por las que tuvo que tomar tan drástica determinación. En su corta etapa como Rector, fue presionado por el movimientos reivindicativo de los trabajadores laborales y funcionarios de la Universidad hispalense en la primavera de 1988, presión que le llevo a presentar la dimisión acompañado de todo el equipo rectorar incluido el gerente (Felipe Tudela) Gerente que no se quiso sentar a negociar con los representantes del personal.
Antes la actitud del Consejero de Enseñanza de total rechazo a colaborar para solucionar las reivindicaciones que les habíamos propuesto los representantes sindicales del personal y en una fechas de consolidación de los nuevos estatutos universitario que D. Julio había conseguido desatascar a pesar de la radical presión de los clausúrales reaccionarios del momento, la Plantilla laboral del Personal de Administración y Servicio (PAS), consideró que había llegado el momento de romper el rancio servilismo a que estaban sometidos desde tiempos inmemoriales, reclamando unas mejoras económicas y sociales que ya existían en otras instituciones públicas de la ciudad. Como he dicho antes, las peticiones fueron rechazadas por el equipo de gobierno, lo cual desembocó en una huelga del personal laboral a la que se unieron los funcionarios y que duró cerca de un mes, pero que a diferencia de lo que pensamos en aquel momento, luego nos dimos cuenta de que quien llevó a dimitir a D. Julio, fueron los políticos; el director de las universidades andaluzas Pedro Arroyar y el Consejero de enseñanza Antonio Pascual, por su negativa a ceder antes la presión del personal, presión que asumieron una vez que los dirigentes universitarios habían dimitidos. Siendo sustituidos estos provisionalmente por D. Camilo Lebon como Rector, hasta la elección por el Claustro de Javier Pérez Royo.
El movimiento de los trabajadores culminó consiguiendo además de toda las propuestas presentadas al equipo dimisionario, el primer y mejor Convenio Colectivo de los trabajadores laborales universitarios, para todas las universidades andaluzas, Convenio que superaba en mejoras económicas y sociales al resto de las universidades del Estado, pero sobretodo, la mayor conquista de este movimiento, fue, el reconocimiento por el resto los sectores (docente, PAS funcionarios y alumnos)de que el Personal Laboral no eran los vasallos de la Universidad, sino un componente mas de la Comunidad Universitaria con representación en el Claustro y en la Junta de Gobierno.
Por todo ello, espero que allí donde esté nuestro insigne profesor D. Julio Pérez Silva puedas perdonar a aquellos que de alguna forma en su día, fuimos responsables en parte, de que tomaras tan drástica determinación, y por consiguiente, pueda igual que nosotros descansar en paz..
Domingo González Pulido
No hay comentarios:
Publicar un comentario