
Es como clamar en el desierto, pero aunque las palabras se las lleva el viento espero que este sea portador de mis inquietudes y en la brisa de la noche lo traslade hasta encontrar aquella persona que sea depositario de los medios y las ideas que restablezcan la confianza y la esperanza de un mundo en el que todos seamos responsables de los instrumentos que la naturaleza a puesto en nuestras manos para vivir digna y racionalmente.
De nuevo la prensa destaca la actitud lamentable de un sector de la juventud que trata de hacerse patente, no ya solo por beber y fumar desenfrenadamente las drogas legalizadas por los intereses económicos del fisco, sino por el afán de protagonismo, trasladando sus cochambrosas reuniones a zonas patrimoniales de la ciudad donde dejan todas sus inmundicias con el afán de que el pueblo sepa de sus insuperables comportamientos irracionales, nauseabundo horizonte de un sector minoritario de esta generación.
Estas son las consecuencias de una sociedad permisiva donde la mala educación esta premiada en los medios televisivos (para esto sirve la libertad de expresión) y donde los políticos en lugar de tratar de solucionar los problemas del país (trabajo, educación, seguridad, sanidad y economía) se pasan los años haciendo el payaso con sus dialécticas bochornosa ante la tolerancia de los ciudadanos aunque estos superen los cinco millones de “parados” y otros tantos de políticos de ocasión enchufados en la administración publica. Es lamentable que aquellos que pueden tirar de la manta, tengan un velo en los ojos o la boca cerrada y los bolsillos llenos.
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