domingo, 31 de octubre de 2010

El Regreso de las moscas





Hace sesenta años, Sevilla estaba sumergida en un ambiente de miserias y pobreza, los roedores campaban a sus anchas por la ciudad saciando su apetito en los restos de la basura incluso compartiendo las viviendas de los pobres que vivían en el contorno de la ciudad en chozas sin agua ni luz. Pero peor aún que los roedores, lo que invadía todas las viviendas estuvieran estas en los barrios externos como en el centro de la ciudad, son las moscas, unos insectos trasmisores de enfermedades y molesto, que se posaba igual en las heces y los residuos sanitarios como en los alimentos, creando graves epidemias entre los ciudadanos pero sobretodo en la población infantil. Para combatirlas, se fumigaban las casas con determinado insecticida altamente popular por su radical acción, pero que no servia de nada porque cuando se pasaban los efectos del producto de nuevo nos invadían las que habitaban en las calles.
Desde hace poco tiempo, vengo observando como poco a poco las mocas están regresando, con el consiguiente peligro de que estas se multiplican vertiginosamente y con la colaboración de todos aquellos que no depositan las bolsas de basura en los correspondientes contenedores, aparte de los que acostumbran a sacar de dichos contenedores las bolsas para comprobar si llevan algo que pueda ser útil para ellos y que tras la inspección suelen dejar depositado en el suelo todo lo que no les interesa, dando de esta forma todas las facilidades tanto a roedores como a las malditas moscas para su subsistencia.
Por una parte la falta de civismo de determinadas personas, no cumpliendo las normas mas elementales de comportamiento cívico ciudadano, y por otra, la ausencia de celos por la limpieza de la ciudad de los dirigentes públicos, nos están trasladando a tiempos olvidados por unos y desconocidos por otros, tiempos nada recomendables que nos pueden hacer regresar a aquella maldita situación y sus pandémicas consecuencias.

Domingo González Pulido

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