Tolerancia con la libre expresión de tus semejantes, complacencia con los valores humanos de nuestros hermanos, respeto con los criterios de nuestros contertulios, aceptación de las autodeterminaciones de todos los seres humanos, adhesión con todo aquello que suponga mejor calidad de vida para todos los seres vivos del planeta, equilibrio de la sociedad en general, moderación en las determinaciones, armonía social en el conjunto del mundo laboral, concordia en los ámbitos comunes, fraternidad con nuestros semejantes, reconocimiento de los valores, disciplina interna, rechazo del absentismo laboral y educacional, ejemplaridad profesional, cumplimiento de las normas establecidas, vocación de superación, proyectos de cooperación e integración con los desprotegidos, abolición de las codicias de poder, respeto mutuo en los ámbitos familiares, laborales y sociales, solidaridad, amistad, humildad, fidelidad, son partes de los argumentos con los que podemos tratar de llenar ese vacío de ideales que tanto daño está haciendo a esta generación. Estamos sumergidos en el pantano del desprecio a la cultura generacional. Durante cientos de generaciones se ha mantenido encendida la llama del progreso con la idea de crear un mundo mejor para los futuros descendientes, pero desde hace poco tiempo solo sabemos destruir la tierra, con nuestro egoísmo, nuestra ambición, nuestra soberbia, nuestra desidia, nuestro materialismo, nuestro individualismo, ingratitud, codicia, pereza, etcétera. ¡Ya esta bien! Hagamos un autoanálisis y recuperemos los valores humanos que llevamos dentro, rechacemos todo aquello que nos aparta de la convivencia y pensemos en hacer un esfuerzo por mejorar la vida de nuestros descendientes, antes de que acabemos con el planeta. jueves, 4 de febrero de 2010
Un Mundo mejor es posible
Tolerancia con la libre expresión de tus semejantes, complacencia con los valores humanos de nuestros hermanos, respeto con los criterios de nuestros contertulios, aceptación de las autodeterminaciones de todos los seres humanos, adhesión con todo aquello que suponga mejor calidad de vida para todos los seres vivos del planeta, equilibrio de la sociedad en general, moderación en las determinaciones, armonía social en el conjunto del mundo laboral, concordia en los ámbitos comunes, fraternidad con nuestros semejantes, reconocimiento de los valores, disciplina interna, rechazo del absentismo laboral y educacional, ejemplaridad profesional, cumplimiento de las normas establecidas, vocación de superación, proyectos de cooperación e integración con los desprotegidos, abolición de las codicias de poder, respeto mutuo en los ámbitos familiares, laborales y sociales, solidaridad, amistad, humildad, fidelidad, son partes de los argumentos con los que podemos tratar de llenar ese vacío de ideales que tanto daño está haciendo a esta generación. Estamos sumergidos en el pantano del desprecio a la cultura generacional. Durante cientos de generaciones se ha mantenido encendida la llama del progreso con la idea de crear un mundo mejor para los futuros descendientes, pero desde hace poco tiempo solo sabemos destruir la tierra, con nuestro egoísmo, nuestra ambición, nuestra soberbia, nuestra desidia, nuestro materialismo, nuestro individualismo, ingratitud, codicia, pereza, etcétera. ¡Ya esta bien! Hagamos un autoanálisis y recuperemos los valores humanos que llevamos dentro, rechacemos todo aquello que nos aparta de la convivencia y pensemos en hacer un esfuerzo por mejorar la vida de nuestros descendientes, antes de que acabemos con el planeta.
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