
EL PONTIFICE CONTRA LA PREVENCIÓN
Me hace sentir indignada que por la boca de una persona puedan salir sentencias que aplasten el trabajo de tantas personas que luchan por la erradicación de las enfermedades de transmisión sexual, en un continente tan afectado, África
dándole la vuelta..
¿Acaso alguien opina y/o juzga los comportamientos sexuales de aquell@s personas que eligen con libertad su celibato? ¿acaso alguien puede hacerles a ellos cambiar sus hábitos? ¿acaso existe alguna persona que tenga tanto poder como para tirar por tierra sus creencias sobre la abstinencia sexual?
en fin señor@s, me siento completamente en desacuerdo con las repercusiones que se le concede a el poder de oratoria de una persona representante de una ideología religiosa que tanta trascendencia posee en lugares donde la esperanza lleva el nombre de fe.
la sexualidad es un sentir inherente a nosotr@s, podemos elegir desarrollarla o no. la educación sexual es la herramienta para que se erradique el SIDA, esa es la meta que debemos alcanzar.
Construir pensamientos y hábitos en los que el respeto hacía la salud en la integridad física y emocional sean el punto de partida y de llegada.
me duele el alma el recordar como niñ@s de Sudáfrica se han muerto en mis brazos por culpa de una enfermedad de transmisión en la que ell@s no tenían ni voz ni voto.
me duele el alma porque todo el esfuerzo de muchas personas hacía la educación por los hábitos sexuales saludables, (o al menos no productivamente letales) se puedan poner no solo en tela de juicio, sino derribarlos.
me duele el corazón si nosostr@s que "tenemos" coherencia y responsabilidad nos quedamos de brazos cruzados ante la magnitud de estas declaraciones.
me duele la vida si pienso que a nuestra sociedad le pueda generar violencia ver un partido de fútbol, verse en un atasco de tráfico, odiar al vecino que pone la música alta y millones de cosas cotidianas que en absoluto tienen un mínimo sentido de transcendencia en comparación con los manifiestos de este representante religioso
señor@s a mí lo primero que se me vino a la cabeza fueron pensamientos de rabia y de impotencia y seguramente con mi enfrentamiento conseguiría un efecto no positivo, no solo porque crearía una lucha de intelectos sino porque crearía más fieles y más radicales hacia una religión que ahora pierde estabilidad en sus cimientos, a mi forma de ver.
no apuntaremos el gatillo hacía sus declaraciones finalmente, pero al menos bombardeemos su conciencia con escritos de protesta ("que la tinta de las palabras de la crítica muestren el calor de nuestra sangre que hierve de tanta indignación").
NO al poder unilateral de declaraciones de lo absurdo. NO a el quedarnos callados. NO a la esclavitud de nuestros sentidos.
No se me ha educado en una cultura religiosa, y no por ello me siento carente de valores humanos, todo lo contrario, pero desde luego quien tenga la poca sensatez de defender que existe algo de coherencia en el representante actual de la fe católica que venga y me lo cuente.
Sin ningún ánimo de ofender a nadie, hago estas declaraciones y en absoluto pongo en juicio la labor de muchas personas creyentes y/o practicantes que abogan por el respeto y la justicia de todos los seres humanos, no obstante espero que la educación nos de herramientas para crecer en el desarrollo del conocimiento y la crítica y en el pensamiento hacia un mundo en el que tod@s tengamos cabida.
Alicia González Sosa
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