viernes, 17 de septiembre de 2010

LIBERADOS SINDICALES







Los Liberados sindicales son personas afiliadas a diversos sindicatos que bien porque lo tienen recogido en sus correspondientes Convenios Colectivos, bien por que han sido elegidos como miembros del Comité de Empresa o bien porque han sido nombrados Delegados por el citado sindicato para formar las Secciones Sindicales que los representen en las determinadas empresas disponen de una series de horas pagadas por dichas empresa de turno, para que dedique su tiempo en lugar de trabajar para la citada empresa, trabaje para el sindicato.
Aclarado esto, quiero poner de manifiesto que todos los liberados no son iguales a la hora de ejercer sus competencias, hay Liberados que le dedican a esta actividad mucho mas tiempo del que le pagan, incluso duplicando la jornada sin compensación alguna, solo por una manifiesta vocación de solidaridad con los compañeros, liberados que se enfrentan al patrón con la agravante repercusión que puede suponerle dicha actitud para su posible promoción y permanencia en la empresa, pero que todo lo justifica con haber conseguido una solución para los problemas de dichos compañeros.
Pero como he dicho ante, no todos tienen la misma vocación solidaria, sino todo lo contrario, hay quien piensa que liberarse es llegar tarde al trabajo, terminar dos horas antes, faltar cada vez que lo considere oportuno, situarse en la empresa y conseguir colocar a sus familiares para tener los votos asegurados.
Luego está una tercera posición, que son los que no trabajan para los compañeros ni para ellos, sino que previo acuerdo del correspondiente Convenio Colectivo, les paga las empresas, pero desarrollan su tiempo trabajando en los locales de las centrales sindicales
Lamentablemente esto suele ocurrir en sindicatos con un alto respaldo económico del gobierno a través de subvenciones, -según la prensa, del día 16 de Septiembre de 2010, les había inyectado 500 millones extras, para “cursos” nos podemos suponer lo que reciben aparte de estos extras- por consiguiente las cuotas de los afiliados son una insignificancia, comparado con la colaboración que reciben de las empresas y del gobierno, por lo tanto los afiliados nunca encontraran el apoyo que esperan de estos sindicatos, ya que nadie muerde la mano que le da de comer. Por supuesto, aquellos sindicatos que sobreviven gracias a las cuotas de la militancia, no tienen más remedio que velar por el bienestar de estos informándolos y apoyándolos en el día a día.

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