
En nuestro ámbito común estamos acostumbrados a la predisposición del enfrentamiento como consecuencia de pensar que aceptar los razonamientos de nuestros adversario significa someternos a sus criterios, por el contrario yo pienso que eso es tolerancia, cordura y armonía entre personas civilizadas con capacidad suficiente para razonar, es mas, yo tengo por costumbre, debatir internamente los argumentos expuesto por mi antagonista y por mi, antes de sacar una conclusión, desde luego si de algo estoy totalmente seguro es que nadie, absolutamente nadie, estamos en posesión de toda la verdad. Tenemos como habito, llevarle la contraria a nuestros semejantes, solo por el hecho de crear ambiente y al mismo tiempo querer demostrar que la razón está de nuestra parte y por supuesto que somos más listos que ellos, y me remito a algunos programas de televisión donde se pasan el tiempo interrumpiéndose unos a otros pensando que de esta forma y por supuesto chillando mas que nuestro antagonista, tenemos mas razón, con lo que, lo único que se consigue es desconcertar al televidente y echarlo del programa. Cuantas vece nos hemos enfrentados a vecinos, amigos, incluso familiares por discrepar de sus creencias políticas, deportivas sociales, o religiosas, llegando incluso a perder las relaciones de amistad por no tener un poco de tolerancia con nuestros interlocutores, lo cual no significa que nos estemos sometiendo a su criterio, sino todo lo contrario, con este proceder lo desconcertamos y le hacemos comportarse mas civilizadamente. Al final solo se trata de paciencia, humanidad y concordia para que nos relajemos, la lógica se imponga y todos seamos más humanos, sociables y racionales. Domingo González Pulido
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