jueves, 22 de noviembre de 2012



Una alternativas de peso


Conforme se suceden los continuos acontecimientos socio/políticos que estamos viviendo, durante las ultimas décadas de esta maltrecha democracia y
después de dedicarle muchas horas de mi tiempo libre a tratar de encontrar una solución a este dilema (Que los profesionales se suben al carro de la política para solucionar sus vidas y las de los suyos) he llegado a la siguiente conclusión:
 Para ser un buen político hay que tener un alto nivel cultural así como unos estudios avalados por sendas licenciatura que como es lógico estos conocimientos pueden aportarle en la vida civil grandes  dividendos trabajando tanto en las empresas privadas así como en la publica, por lo que no tiene mucho sentido que alguien que ha pasado su juventud hincando los codo para forjarse un futuro estable, se dedique a una política vocacional y altruista por el bien del pueblo hermano, hasta aquí se sobrentiende porque cada cual es libre de aspirar a una vida mejor y sin complicaciones.
Pero como alguien tiene que regir la forma de vivir de este desafortunado país, considero ponderable el hecho de que una alternativa valida podrid ser, ese caudal de experiencia que día a día se desaprovecha frente a las mesas de juego disputando unas partidas de dominó.
Cientos de miles de mentes privilegiadas con unos conocimientos supremos otorgados  por el tiempo la docencia y la experiencia del trabajo realizado durante sus largas vidas fecundas pueden lleva con la mayor profesionalidad y vocación el timón de este país, con la preeminencia de que al tener su porvenir controlado, no primara ningún interés mediático para encarrilar una vida ya resuelta.
Estoy totalmente convencido de que aquellos mayores que disfrutan de cierta lucidez y son capaces de dar ejemplo sin que les tiemble el pulso, son los mejores dirigentes que podríamos encontrar para sacar a este país de la situación actual, y si no, recuerden quien dirigía los pueblos nómadas de otros tiempos con una ejemplaridad encomiable: “El consejo de anciano” 
Esta solución, podría suponer el ahorro de miles de millones en sueldos, complementos, dietas, transportes, subvenciones, escoltas y demás prebendas de tantos diputados, senadores, diputados autonómicos y provinciales, consejeros, concejales….. y por supuesto tendríamos la garantía de que no habría duplicidad ni renovaciones de cargos.
El pueblo tiene la ultima palabra.

Domingo González Pulido

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