Una alternativas de peso
Conforme se suceden
los continuos acontecimientos socio/políticos que estamos viviendo, durante las
ultimas décadas de esta maltrecha democracia y
después de dedicarle
muchas horas de mi tiempo libre a tratar de encontrar una solución a este dilema
(Que los profesionales se suben al carro de la política para solucionar sus
vidas y las de los suyos) he llegado a la siguiente conclusión:
Para ser un buen político hay que tener un
alto nivel cultural así como unos estudios avalados por sendas licenciatura que
como es lógico estos conocimientos pueden aportarle en la vida civil
grandes dividendos trabajando tanto en
las empresas privadas así como en la publica, por lo que no tiene mucho sentido
que alguien que ha pasado su juventud hincando los codo para forjarse un futuro
estable, se dedique a una política vocacional y altruista por el bien del
pueblo hermano, hasta aquí se sobrentiende porque cada cual es libre de aspirar
a una vida mejor y sin complicaciones.
Pero como alguien
tiene que regir la forma de vivir de este desafortunado país, considero
ponderable el hecho de que una alternativa valida podrid ser, ese caudal de
experiencia que día a día se desaprovecha frente a las mesas de juego disputando
unas partidas de dominó.
Cientos de miles de
mentes privilegiadas con unos conocimientos supremos otorgados por el tiempo la docencia y la experiencia
del trabajo realizado durante sus largas vidas fecundas pueden lleva con la
mayor profesionalidad y vocación el timón de este país, con la preeminencia de que
al tener su porvenir controlado, no primara ningún interés mediático para
encarrilar una vida ya resuelta.
Estoy totalmente
convencido de que aquellos mayores que disfrutan de cierta lucidez y son
capaces de dar ejemplo sin que les tiemble el pulso, son los mejores dirigentes
que podríamos encontrar para sacar a este país de la situación actual, y si no,
recuerden quien dirigía los pueblos nómadas de otros tiempos con una
ejemplaridad encomiable: “El consejo de anciano”
Esta solución, podría
suponer el ahorro de miles de millones en sueldos, complementos, dietas, transportes,
subvenciones, escoltas y demás prebendas de tantos diputados, senadores,
diputados autonómicos y provinciales, consejeros, concejales….. y por supuesto tendríamos
la garantía de que no habría duplicidad ni renovaciones de cargos.
El pueblo tiene la
ultima palabra.
Domingo González
Pulido
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