domingo, 1 de julio de 2012


EL OPIO DEL PUEBLO

Con la dictadura todo el mundo entendía que el Fútbol era el opio del pueblo, en los estadios el público quemaba toda su energía insultando al arbitro para agotar de esta forma la mala leche acumulada durante toda la semana a consecuencia de la penuria que se padecía en los domicilios (una habitación en un corral de vecinos  con cocina y  retrete colectivo) y por las horas extras (de cuatro a seis diaria) de lunes a sábado.
Todos esperábamos el despertar del pueblo con la mal llamada “democracia”, (Dictadura del capitalismo) pero e aquí que el pueblo sigue dormido y se deja embaucar con el maldito balompié, dejándose arrastrar por un montaje premeditado del sistema, sistema que ha llevado precisamente a la final a los dos países con mas problemas de Europa. (Rescates, recortes, embargos, hipotecas, corrupción en las instituciones, sueldos blindados y vitalicio para los políticos, subidas de impuestos, subida de productos básicos como el gas, la gasolina, las medicinas etc. reducción de sueldos a los funcionarios, perdidas de puestos de trabajo ) y si todo esto no es suficiente, el Presidente del gobierno y los príncipes se marchan a Kiev para ver un partido de fútbol cuando en valencia llevan varios días ardiendo mas de diez mil hectárea incluida viviendas, vehículos y animales que el fuego encuentra a su paso, algo que por lo visto no requiere la presencia de nuestros dirigentes.
Algún día al pueblo se le abrirán los ojos y se darán cuenta del sutil engaño a que están sometidos de forma permanente y dejaran de colgar banderas en los balcones como en los tiempos cuando en España se celebraba la victoria de un sector del país sobre otro sector, con un balance de millones de muertos.
No comprendo como una juventud mucho mejor preparada que la nuestra está cayendo en el despropósito de la falta de inquietudes, viendo pasar el tiempo sin levantar una voz que reclame sus derechos y obligue a los elegidos por las urnas a cumplir los compromisos por los que fueron elegidos.

Domingo González Pulido

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