martes, 7 de febrero de 2012

Fuente de sabiduría




Me viene a la memoria aquellos abuelos de mi juventud, que antes la falta de televisiones y radios dedicaban sus tiempos libres a impartir sus conocimientos entre la chiquillería de la época.
Mientras zurcía unos calcetines sobre la base de un huevo de madera mi abuela me contaba historias, cuentos y leyendas que habrían el camino de mis conocimientos para participar en el futuro incierto de un nuevo mundo, un mundo retorcido por dos guerras, una civil y otra mundial que habían dejado las secuelas lógicas de el hambre, la miseria y las epidemias.
Bajo este dramático perfil, vivíamos el día a día sin esperanza de salir a corto plazo de la ciénaga en que estábamos inmensos. Pero a pesar del pésimo horizonte que se nos mostraba, siempre había algo esplendoroso en la imaginación de los abuelo que nos hacia ver una luz de expectación que llenaba la curiosidad lógica de nuestra edad.
Hoy pienso lo triste que habría sido nuestras vidas sin aquellos cuentos y aquellas historias que me contaba mi abuela, una abuela como tantas otras que eran símbolos familiares y fuentes de sabiduría.
Algo de lo que están huérfanos los infantes de la época porque los abuelos han sido sustituidos por esos horrendos juegos manuales donde solo a prenden a matar y eliminar todo lo que se interpone en su camino, mientras tanto los nuevos mayores se llevan sus experiencias y conociéndoos a un mundo donde ya no le serán útiles.

Domingo González Pulido

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