De nuevo ha sucedido, alguien que ha cometido un delito de cientos de miles de euros, paga la consiguiente fianza y sale a la calle con todas las posibilidades de desaparecer como ha sucedido en multitud de ocasiones, y por supuesto el dinero de la fianza lo ha sacado de la acción delictiva por la que ha sido detenido.
Por el contrario, un padre de familia que las circunstancias laborales y sociales de la crisis le han obligado a delinquir para buscar un plato de comida para su familia y al no disponer de dinero para pagar la fianza, se muere de pena en la cárcel al ver que sus hijos terminaran donde el está antes de que se le juzgue.
Esta es la diferencia entre el honrado trabajador que nunca pensó tener que llegar a este extremo para poder sobrevivir, y aquel que desde la cuna solo vive pensando en hacerse rico a costa del trabajo del resto de los ciudadanos.
Este es uno mas de la infinidad de casos similares que leemos cada día en los medios, sin que nadie trate de reformar algo tan simple como es anular toda clase de fianza.
Creo que los legisladores deberían modificar entre otras, esta laguna discriminatoria como tantas otras heredadas de un sistema judicial un poco arcaico, añejo y obsoleto.
Ya es hora de que la justicia se haga con criterios mas justos y humanos.
Domingo González Pulido
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