
Constantemente observo como hay personas que cuando aparcan su vehiculo lo hacen de tal forma que no tienen en cuenta que ocupan el espacio de dos, reduciendo la ya comprimida zonas de aparcamientos que hay en las ciudades, comprobando lo poco sociable que somos los seres humanos. Pero este es solo uno de los muchos ejemplos que puedo describir, otro muy corriente es cuando en un acerado donde solo caben dos persona, si pasean dos personas en un sentido y viene otro en sentido contrario consienten que este se tenga que bajar a la calzada en lugar de cederle el paso poniéndose uno detrás del otro, o cuando se encuentran dos grupos de conocidos y se paran a dialogar cogiendo toda la acera por muy amplia que sea esta, sin importarle que interrumpen el paso del resto de los peatones, otro ejemplo puede ser, aquellos que por regla general disponen de un todoterreno y tienen por costumbre subirlos a las aceras obligando a los sufridos peatones a la posibilidad de sufrir un atropello. Podría seguir poniendo docenas de ejemplos que todos conocemos, pero seria como predicar en el desierto, lo único que quiero demostrar con mi comentario, es: que hasta que no nos demos cuenta de que además de nosotros, existen otras personas que comparten el espacio en que vivimos, difícilmente sabremos interpretar lo que es, vivir en sociedad.
Domingo González Pulido
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