
Estos días estoy escuchando en los medios de información a un grupo de personas que dicen que en este país se ha perdido la libertad porque no le permiten fumar donde y cuando quieran. Creo que si hubieran tenido un poco de humanidad y sentido común y se hubiesen respetado los derechos del resto de los ciudadanos, nunca se habría llegado a esta situación, no se puede decir que la ley coarta las libertades, cuando la mayoría de los fumadores han invadido permanentemente el espacio natural de los no fumadores sin ningún recato ni moderación, si no todo lo contrario, haciendo ostentación de poder sobre los sumisos fumadores pasivos. Yo me he tragado grandes cantidades de humo a consecuencia de mi pasividad con amigos y compañeros de trabajo, incluso con familiares, que sabiendo que había en la casa personas mayores y menores con enfermedades crónicas, nunca se han reprimido, probablemente por la poca educación cívica de la que hemos sidos portadores, pero hoy cuando todo el mundo sabe las consecuencias que producen la nicotina y el alquitrán quieren por fuerza mantener su libertad, olvidando que es ahora cuando en realidad estamos teniendo la libertad de respirar un aire algo mas puro.
Todas las leyes serian dispensables si las personas cumpliéramos con responsabilidad las normas establecidas, si todos circuláramos a las velocidades marcadas, por la derecha, con los cinturones puestos, sin hablar por los móviles, sin pasar las tazas de alcohol, sin aparcar en doble filas, y respetando los derechos de nuestros semejantes, no seria necesario ninguna ley que te obligue a cumplir dichas normas.
Partiendo de estos derechos de los ciudadanos libres de este país, espero que nuestra ministra de sanidad, establezca las normas correspondientes para que los menores no sigan sufriendo el castigo medioambiental en sus propios domicilios y en los vehículos de sus familiares.
Domingo González Pulido
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