miércoles, 13 de octubre de 2010

La vida no tiene dueño




Cuantas veces habremos escuchados entre dos enamorados después de una noche de pasión -mi vida te pertenece-, y este sin pensarlo dos veces se lo ha tomado al pies de la letra.
Antes que nada quiero dejar bien claro que estoy en contra de cualquier acto de violencia venga de donde venga, porque nada ni nadie tiene el derecho de imponer su criterio a sus semejantes y mucho menos por la razón de la fuerza.
Dicho esto, quiero poner de manifiesto mi desacuerdo con la actual campaña de desprestigio que se está creando sobre la figura del hombre como componente de la pareja.
No hay un solo día que los medios de comunicación no publiquen uno o varios casos de agresiones y muertes a manos del que a lo largo de los tiempos la historia ha mantenido como máximo y único representante en el conjunto de la pareja y por supuesto de la familia. Todos sabemos y a la historia me remito, que el guerrero podía disfrutar de los placeres de la vida porque eso era una demostración de virilidad, fuerza y valentía, sin embargo, las mujeres tenían que esperar el regreso de su hombre porque de lo contrario los componentes de la comunidad (incluidas las damas) se encargaban de castigarla.
Esta forma de vivir nos ha precedido a lo largo de toda la historia, y por supuesto, con la connivencia de lo poderes fácticos.
Todo esto me lleva a una conclusión, el hombre es un esclavo de sus costumbres, de su cultura, de sus ideas, y por consiguiente, algunos no asumen que la persona que ha estado sometida (según su criterio, porque la realidad es otra) a su control y protección, no puede abandonarlo, a no ser que la propuesta sea suya, lo contrario se considera una vejación que no entra en su visión de "hombre tradicional".
Por todo ello quiero manifestar mi criterio de que la actitud de todas estas personas en su gran mayoría, es como consecuencia de una sociedad tradicionalista y manipulada por las leyes machistas que nos han precedidos.
Para finalizar, me gustaría llegar a todos los que de alguna forma se ven incluidos entre estos, para decirle que no es más valiente ni mas hombre el que resuelve la angustia de verse abandonado actuando de forma violenta, sino reencontrándose a sí mismo e iniciando una nueva vida lejos del motivo de su actual situación.
La vida, ya de por si, es muy corta, por favor, no la reduzcamos, para eso ya tenemos la naturaleza.

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