
Trasnochador, vacilante, indeciso y noctámbulo camina con paso inseguro un vagabundo por la acera de una calle céntrica de Sevilla, en su mano derecha un recipiente de cartón con restos de vino tinto, con la izquierda sujeta la colilla de un cigarrillo mientras hace verdaderos equilibrios para no caerse, maldiciendo todo los que se mueve en su entorno, antes de terminar de recorrer la calle encuentra la entrada de una caja de ahorro donde se cobija, aunque para ello tenga que encoger las piernas, a los pocos minutos se queda dormido sin quejarse de la incomoda postura ni de la dureza de la cama, me quedo mirándolo y meditando si debo envidiarlo por su aparente rechazo a los formulismos coloquiales de esta compleja sociedad donde todo son apariencias y composturas absurdas de imagen premeditada, o por el contrario debo recriminarlo por su comportamiento poco ejemplar y su falta de civismo ciudadano. Al final pienso que otros con mejores modales pueden hacer mucho mas daño a la sociedad, por lo que decido continuar mi camino en busca del equilibrio social, económico y cultural del mundo. Domingo González Pulido
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