
31/07/2009
Durante los últimos tiempos pasados, unos por falta de fe, y otros por todo lo contrario, los hombres se sacrifican llevándose por delante a otras personas que para nada son responsables de sus objetivos. Bombas asesinas depositadas donde duermen inocentes criaturas. Destrucción de jóvenes representantes de la Ley que no tienen culpa de los dictámenes políticos. Absurdos asesinatos de compañeras, seguido del consiguiente suicidio, en lugar de buscar soluciones racionales. Inmolación en los mercados musulmanes, masacrando a cientos de personas inocentes. Rapto de niños para unirlos a las guerrillas. Cobardes asesinatos de bebes que terminan en los contenedores de la basura. Crímenes contratados por miserables, para eliminar posibles objetivos peligrosos para sus fines. Atracos acompañados de asesinatos por minúsculas cantidades económicas. Religiones que asumen la muerte antes que recibir donaciones de sangre extrañas. Todo esto sucede como consecuencia de un radicalismo acérrimo creado por la falta de fe en la vida. Las personas hemos llegado a perder el amor a crear vida, se autodestruyen porque no sienten satisfacción de vivir en este mundo loco, lleno de egoísmo, de avaricia, de envidia, falto de amor, de compresión, de justicia, de respeto, Este y no otro es el motivo de que las personas se vuelvan antisociales y terminen autoinmolándose y arrastrando a otros seres humanos. Siento que si esto representa el progreso de los pueblos, habrá que plantearse en el regreso a las cavernas. Domingo González Pulido
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