jueves, 15 de abril de 2010

El Poder de la Nicotina


Presiento que este comentario me puede crear cierto rechazo en determinados sectores de la sociedad, así como entre amigos y familiares, pero como comprendo que todo aquel que sea capaz de reaccionar sensata y racionalmente lo comprenderá, considero oportuno tratar de poner mi punto de vista sobre este problema social. Ante la actitud insolidaria de “algunos” fumadores, que someten a sus amigos, vecinos, familiares, y demás ciudadanos, a respirar el humo que ellos producen, causando la muerte a 2000 fumadores pasivos al año en todo el territorio nacional, convoco a todas las personas libres, a rebelarse contra la dictadura del tabaco. Creo que ya hemos sido bastantes tolerantes compartiendo las tertulias, los espacios, las viviendas y los trabajos, esperando que algún día se dieran cuenta de lo sumiso que somos los no fumadores, soportando algo insoportable por no romper el coloquio, la armonía y la amistad que nos une con ellos, algo de lo que no son digno por su falta de sensibilidad, comprensión y respeto. Tan solo algunos se limitan a preguntar si te molesta que fumen, sabiendo que a ninguna persona que no fume le agrada respirar algo tan desagradable como es el humo de un cigarrillo, y por supuesto, si te dicen que no le molesta es por su cordialidad y por mantener la amistad, puesto que si te dice lo contrario, eres una persona ingrata que no aguantas nada. Por si todo esto no es suficiente, ellos consideran que los que no fumamos somos unos egoístas, cuando precisamente llevamos siglos sufriendo las consecuencias y lo único que pretendemos es tener una vida sana y sin dependencia, algo que ellos no entienden ya que lamentablemente, por encima de la amistad y de la familia, está su adición al tabaco. Lo mas grave de todo esto es que su egoísmo no les permite darse cuenta del daño que le producen a sus seres mas querido, aquellos que conviven en los espacios cerrados, en las viviendas y en los coches, de tal forma que les inyectan tal cantidad de nicotina que a los 5 años ya son adictos, pasando a formar parte de la cadena que los adultos en su menguada voluntad no son capases de romper. Mas tarde, cuando encuentre a su hijo tratando de imitarle con un pitillo en la boca, le pedirá explicaciones. Por todo lo expresado convoco: primero a los menores, a denunciar antes sus tutores a los padres que no respetan la integridad y la salud de sus hijos, y en segundo lugar, a los adultos no fumadores, a poner cerco a la amistad de aquellos que su falta de sensibilidad y compresión no les hace reprimirse y tratar a sus semejantes como estos los tratan a ellos. Espero que con esta actitud consigamos que algunos bares y establecimientos publico se dignen colocar carteles de “Solo para no fumadores” que es menos drástico que “Prohibido fumar” ya que de lo contrario, seguiremos tomando la copa y el café en casa. Para terminar, algo que ellos nunca entenderán, que todo lo que hacemos tiene el valor inapreciable de tratar de evitar que formen parte de los dos millones de fumadores activos que desaparecen al año. Aunque todos sabemos que mientras existan los cultivadores, fabricantes, mayoristas, minoristas y por supuesto si el Estado sigue recibiendo los sustantivos ingresos que producen los impuestos, será imposible acabar con este veneno. Domingo González Pulido

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